Sobre la obra de Isabella Vanegas

En la clase de artística existen estudiantes que parecen habitar naturalmente el mundo del dibujo, como si el trazo fuera una extensión de su forma de estar en el mundo. Isabella Vanegas, estudiante de séptimo grado, es una de esas presencias singulares que sorprenden por su talento innato y su profunda conexión con el arte.

Su interés principal está dirigido al cómic, a la creación de personajes expresivos, cargados de gestos, emociones y pequeñas historias que se asoman entre líneas. Isabella dibuja con fluidez, con libertad y con una imaginación que no se detiene. Una de las experiencias más reveladoras de su proceso fue cuando recibió una bitácora de dibujo: en tan solo tres días la llenó por completo, página tras página, como si el dibujo fuera una necesidad vital. Ese gesto dejó claro que el arte no es para ella una tarea escolar, sino un lenguaje propio.

Isabella participó con gran sensibilidad y fuerza creativa en el evento Convite por el Arte, donde tuvo una presencia destacada. Sus dibujos captaron la atención no solo por la técnica, sino por la identidad visual que ya comienza a construir, una identidad que se reconoce y se recuerda.


Hay algo especialmente poético en su manera de ser: Isabella misma parece un personaje inventado por ella. Es simpática, callada, y su cabello, casi siempre cubriendo parte de su rostro, le da un aire misterioso e interesante, como salido de una de sus propias historietas. Su presencia discreta contrasta con la potencia expresiva de sus dibujos, creando una armonía única entre quien crea y lo creado.

En una ocasión, Isabella dijo algo que resume de manera profunda el sentido de estos procesos: el salón de arte es su espacio favorito, su salón. Esa afirmación nos recuerda por qué el arte es tan importante en la escuela: porque se convierte en refugio, en lugar seguro, en territorio de libertad y pertenencia.









Isabella Vanegas es una joven artista que apenas comienza su camino, pero que ya deja huellas claras de sensibilidad, imaginación y amor por el dibujo. Sin duda, su trazo seguirá creciendo, encontrando nuevas formas y nuevos mundos por habitar.















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