Salida pedagógica a Barbas Bremen

Las salidas pedagógicas continúan consolidándose como uno de los espacios más significativos dentro de los procesos del proyecto Jardines de Resistencia. Más allá de un simple recorrido, estos encuentros permiten que los estudiantes vivan el territorio desde la sensibilidad, el cuerpo y la experiencia estética, fortaleciendo la relación entre el arte, la naturaleza y la vida cotidiana.


En esta ocasión, tuvimos la oportunidad de compartir una jornada profundamente especial con los estudiantes de sabatina, iniciando el recorrido con la visita a la escultura de La Mona Aulladora, un lugar emblemático del territorio que permitió un primer acercamiento sensible al paisaje y al arte público. Allí, los estudiantes interactuaron con la escultura, observaron el entorno, conversaron, contemplaron las montañas y experimentaron el espacio desde los sentidos. Fue un momento de encuentro tranquilo y significativo, donde el arte se convirtió en una excusa para detenerse, observar y compartir.














Posteriormente nos dirigimos hacia Yarumal para iniciar la caminata por el sendero de la reserva natural Barbas Bremen, uno de los territorios de mayor riqueza biológica y paisajística de la región. Este bosque, reconocido por su biodiversidad y por la importancia ecológica de sus corredores naturales, se convierte también en un escenario profundamente pedagógico y estético. Caminar por Barbas Bremen es comprender que el territorio no solo se estudia: también se escucha, se siente y se habita.

Durante el recorrido, los estudiantes observaron hongos de múltiples colores y formas, árboles inmensos, sonidos del bosque y pequeños detalles que muchas veces pasan desapercibidos en la rutina cotidiana. La experiencia estuvo llena de emociones encontradas: cansancio, entusiasmo, silencio, risas, dificultad física y asombro constante frente a la belleza del paisaje. Hubo incluso algunas caídas y momentos donde parecía difícil continuar, pero el grupo siguió adelante acompañado por el apoyo mutuo y la fuerza colectiva.



















Finalmente llegamos al río Barbas, un momento profundamente esperado y celebrado por todos. Allí, los estudiantes descansaron, se sumergieron en el agua, compartieron conversaciones y disfrutaron del almuerzo en medio del bosque. Uno de los momentos más memorables fue el gesto de dos estudiantes que fueron hasta Arabia para traer enormes bolsas de arroz paisa y compartirlo con todos. Ese acto sencillo resume gran parte del espíritu de estas experiencias: comunidad, solidaridad y encuentro.

El regreso fue exigente, especialmente la subida, pero cada paso estuvo acompañado por la satisfacción de haber asumido el reto y de haber vivido una experiencia inolvidable en el territorio.











Desde el enfoque de Jardines de Resistencia, estas salidas pedagógicas tienen un propósito fundamental: fortalecer la relación sensible de los estudiantes con el territorio y promover procesos de reflexión sobre nuestra conexión con la naturaleza. El recorrido se convierte así en una experiencia estética, donde el paisaje, el cuerpo y la emoción hacen parte del aprendizaje.

Barbas Bremen representa un lugar profundamente importante para la región, no solo por su biodiversidad, sino también por la memoria ecológica y biocultural que resguarda. Estos espacios permiten comprender que el territorio está vivo y que el arte contemporáneo también puede surgir desde el caminar, la contemplación y la experiencia compartida.

La salida estuvo atravesada por emociones muy intensas. Una de ellas fue el accidente de nuestro compañero y bibliotecario Carlos Castañeda, quien sufrió una caída en moto al salir del colegio y presentó una fractura en el tobillo. Desde la comunidad educativa le enviamos toda nuestra solidaridad, cariño y deseos de pronta recuperación.

En contraste, también vivimos un momento profundamente emotivo e inesperado: la profesora Cristina y nuestra secretaría Dilsa prepararon una hermosa sorpresa para mi cumpleaños en la finca donde se encuentra la Mona Aulladora. Entre tortas, abrazos y risas compartimos un espacio lleno de afecto y gratitud que hizo aún más especial la experiencia.

Agradecemos profundamente a Gonzalo Mejía por facilitarnos la entrada para visitar la escultura junto a los estudiantes; a la profesora Cristina por su acompañamiento y fortaleza durante todo el recorrido; y especialmente a los estudiantes, quienes asumieron esta experiencia con compromiso, alegría y sensibilidad.










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