Murales regionales. La toma artística

Entre el 19 y el 21 de marzo, tuvimos la oportunidad de vivir una experiencia profundamente significativa junto a dos estudiantes del eje cafetero en la ciudad de Bogotá. Este viaje no solo representó un desplazamiento geográfico, sino un encuentro transformador con el arte, el territorio y la diversidad cultural del país.

Desde el inicio, la experiencia estuvo cargada de emociones. Para los estudiantes, el hecho de viajar en avión por primera vez marcó un momento inolvidable, un “abre bocas” que anticipaba todo lo que estaba por venir. Este primer contacto con el viaje como experiencia estética y vital se alinea profundamente con uno de los objetivos del proyecto Jardines de Resistencia: reconocer el territorio a partir del desplazamiento, la vivencia directa y la sensibilidad frente a nuevos contextos.






El motivo principal del viaje fue la participación en el proyecto Murales Regionales - La Toma Artística, una iniciativa del Ministerio de Educación Nacional que busca transformar sus espacios en un lienzo vivo que celebre la diversidad geográfica, cultural y educativa de Colombia. En este evento, cerca de 60 niños, niñas, adolescentes y jóvenes de diferentes regiones del país se reunieron para diseñar y pintar seis murales representativos de las regiones naturales, en un ejercicio colectivo de creación, identidad y memoria.








En nuestro caso, tuvimos el honor de participar con los estudiantes Miguel Ángel Valencia y Andrea Montes Rendón, quienes representaron al eje cafetero con compromiso, sensibilidad y gran talento. Durante el proceso, los estudiantes trabajaron en la construcción del mural correspondiente a la región andina, acompañados por una artista del departamento de Antioquia. Esta experiencia permitió no solo la creación de una obra colectiva, sino también el reconocimiento del territorio desde el arte, entendiendo sus símbolos, paisajes y significados culturales.













Uno de los aspectos más valiosos de esta vivencia fue el encuentro con otros jóvenes artistas del país. Compartir con estudiantes de diversas regiones, culturas y realidades permitió ampliar la mirada sobre el mundo, fortalecer el respeto por la diversidad y reconocer que el arte es un lenguaje común que nos une.

Como parte del recorrido, también visitamos Maloka, un espacio interactivo de ciencia y tecnología que ofreció experiencias como el cine domo y diversos laboratorios. Este cierre fue tan enriquecedor como inspirador, integrando el conocimiento, la exploración y la creatividad en un mismo lugar.










Desde el enfoque del proyecto Jardines de Resistencia, esta experiencia reafirma varios de sus propósitos fundamentales:

 -Reconocer el territorio a través del viaje y la experiencia directa

-        -Promover el arte como herramienta de lectura, interpretación y transformación del entorno

-        -Fortalecer la sensibilidad frente a la diversidad cultural y biocultural del país

-        -Fomentar el trabajo colectivo y el diálogo entre jóvenes de diferentes regiones

Esta vivencia no solo quedará en la memoria de quienes participaron, sino que también se convierte en una semilla que seguirá creciendo en los procesos artísticos del colegio. Viajar, crear y compartir se consolidan así como acciones fundamentales para seguir construyendo una educación sensible, crítica y profundamente conectada con el territorio.








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